Cómo tomar un baño (a lo Cortázar)

2010-01-17 13:02:56

Download (1.08 MB | 04:42)
Comentarios (0)

Llevas la ropa, desde tu habitación al cuarto de baño. Esa ropa ha sido previamente seleccionada para el nuevo curro; decides ir ni muy arreglado ni muy informal, así que abres el primer cajón de la cómoda donde guardas con mimo tu ropa interior y seleccionas cuidadosamente el conjunto que te  compraste el sábado en la rebajas y que tantas ganas tienes de estrenar. Lo cierto es que te favorece el rojo bermellón.

Después abres el segundo cajón y escojes tus calcetines favoritos. Le toca el turno al pantalón para ello te desplazas hasta el armario de caoba, pasas rozando el lateral de tu cama de madera que compraste en ikea y upss, cachis te golpeas. No pasa nada, no morirás por tal levedad.

baño cortázar

Llegas al armario y descuelgas de la percha blanca especial para pantalones -justo en el lado izquierdo- el pantalón de tweed ideal
para el frío.

Lo descuelgas sin prisa pero sin pausa y ya con él colgando en tu brazo, reflexionas sobre la camisa que vestirás debajo del jersey. Tienes sólo tres opciones ya que el resto está en la pila de la plancha y en la pila de la ropa sucia. Tras unos instantes de profundo pensamiento te decantas por la camisa azul con cuellos y puños blancos.

Miras el reloj y te apresuras, cómo han podido pasar 8 minutos para tan prosaicas labores. Ayss. te desplazas hacia el baño, giras el duro pomo dorado exactamente 45 grados hacia abajo, entras y, mientras abres el grifo del agua caliente, enciendes la radio seleccionando tu emisora favorita.

Enciendes el calefactor último modelo y es Entonces cuando, desafiando al frío, comienzas por desabrocharte el primer botón de tu pijama favorito azul, prosigues con el segundo que, cachiss parece que se te resiste,
bien, ahora continúas con el tercero y último, entonces cruzas los brazos como si te fueras a abrazar y tiras de la parte de arriba del pijama de la tela que se posa sobre cada hombro (normalmente son dos  los hombros, sí), empujas hacia arriba y sale, la dejas sobre la taza del báter.

Suena tu cacnión favorito en la radio y te pones muy contento, se acelera levemente tu pulso y te deshaces de tus pantalones de pijama, los de rayas azules, verdes y amarillas. entonces los arrojas con energía sobre la parte de arriba de tu pijama favorito. sientes algo de frío pese a que está encendido el calefactor de último modelo, de placas de cerámica "para que dure más", según dijo el vendedor".

Aproximándote a la bañera, flexionas tu pierna derecha y la pasas sobre el borde blanco de tu bañera, eres todo un atleta, bienn, ahora se repite la misma operación para la pierna izquierda, tras describir esa perfecta parábola, tan aromoniosa, ya te encuentras dentro.  Ahora es cuando te inclinas un poco hacia delante, (¿las bañeras tienen proa?) y regulas el agua del grifo que habías abierto, como está mirando a la izquierda sale agua bien calentita, como a tí te gusta. Pones cara de agrado y decides coger la alcachofa para rociarte con ese líquido transparente calentito, luego el gel y el champúte lo extienes por todo el cuerpo mientras te dejas embriagar por su agradable aroma.

Vuelves a abrir el grifo, exactamente en la posición en la que lo tenías en un principio y estiras el brazo derecho hacia arriba con el fin de que efectué con corrección su labor de aspersor corporal, ese elixir transparente blanquecino te riega de arriba a abajo, cierras los ojos y cuentas hasta diez...mmm, de repente todo va muy muy deprisa, ya vas tarde en tu primer díaaaa, sales rápido de un saltito,  te secas con tu toalla de rayas fashion te vistes y te piras, tu muñeca desfía al duro pomo y gana.Te vas.

Besos, sed felices.


Comentarios

Si desea enviar un comentario sobre este episodio rellene el siguiente formulario ...

Nombre:


Email:


URL:


Comentario:


Por favor, teclea el código de seguridad para enviar el comentario: