Reencuentro con los nimbos

2010-03-31 08:59:57

Download (729.84 kb | 03:06)
Comentarios (2)

Ella está acostumbrada a moverse, a los viajes, a ese de aquí para allá; ya es pura inercia. A los 21 dijo adiós a esa buhardilla encantadora y ahora 9 años después valora ese sosiego de antaño.

No tiene en ese preciso instante cámara de fotos para retratar el maravillosos espectáculo natural: llueva o brille el sol, porque en el norte nunca se sabe. Así que, forma el encuadre con la ayuda de sus manos y hace clic mentalmente para retratar el paisaje, con la máxima apertura del obturador; cuanta luz mas puede caber, es excelente.

Esta sentada estudiando (como antaño hiciera la niña de 21 años que fue, aunque con otro bagaje vital, obvio). A través de las ventanas de madera que cruzan un lado de la pared abuhardillada, a través de sus divisiones cuadradas y de sus cristales asiste al espectáculo de sosiego placentero en tonos azules y verdes. El cielo es azul y las nubes (pudieran ser nimbos) se desplazan sigilosas, ajenas al trasiego de aquí abajo.
Yo comulgo con ellas y simplemente desconecto para deleitarme con el verde de la mimosa y de los arboles que cierran la finca. Pasan las horas y es el viento el que entra a formar parte del precioso espectáculo crepuscular. Por la noche una brisa leve que no llega a viento precipitado, mueve las ramas de los árboles del jardín, las mece más que moverlas y no se oye nada de nada.

La chica se va a la cama, se siente feliz, ha retratado y retenido el paisaje en su cerebro, sus retinas han hecho un excelente trabajo. Encuadres mentales y roban la luz de manera natural (las cámaras manual y digital se quedaron en Madrid).
Sosiego, calma, viajes en el tiempo y un maravilloso paisaje natural, que como si fuese una botella de cava, riega todos esos momentos cuando decides quitarle el corcho. Es un volver necesario, vivificante.

Esa ex chica de 21 (ahora son algunos mas) vuelve a hacer la maleta. Suena esa melodía interna del packaging compuesta por ruido de cremalleras que suben que baja, que abren  que cierran. Con las dimensiones justas  de modelo caracol moderno que viaja en bus, tren y avión.

Esta vez se va a una isla, a seguir respirando, antes de llegar a su destino de jungla del asfalto.

 

 

 

 

Comentarios

Si desea enviar un comentario sobre este episodio rellene el siguiente formulario ...

Nombre:


Email:


URL:


Comentario:


Por favor, teclea el código de seguridad para enviar el comentario:





Comentarios recibidos

Enviado por Piscinera | 2010-04-04 22:45:11

Qué bueno es volver a casa a veces, verdad? Incluso, los viejos sitios de siempre parecen más bonitos! Hay cosas que siempre se echarán de menos. Pásalo bien!

Enviado por Desidia | 2010-04-06 01:38:00

Qué no daría por volver a aquellos veintiuno... Una segunda oportunidad, una oportunidad para cambiar el pasado, y, quizás el presente...