El gran Ignatius Reilly

2010-04-29 05:52:48

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Música que escucharéis al principio y al final del podcast: el clásico "Azzurro", de Paulo Conte (sintonía de cierre del programa Flor de Pasión de Radio 3, con Juan de Pablos).

 

Bueno, bueno... bien parece que la portada ya es suficiente ilustrativa del peso -nunca mejor dicho- que adquiere el protagonista en el interior de este libro por fuera en la portada vemos la foto, a modo de caramelo a punto de ser degustado, sería un caramelo se tu sabor favorito que sabes que durará mucho y no te defraudará azucar del rico cambiamos azúcar por salchichas y llegamos a Ignatius Reilly, ese gordinflón irreverente,único,antisistema, moralista, vago, intelectual con deliiros de grandeza que vive en su burbuja particular, ajena al mundo real; ese quijote de distorsionada visión del mundo que le rodea.
 
Es el protagonista absoluto de la novela de John Kennedy Toole, La conjura de los necios. Tanto se ha escrito de esta novela que poco más puedo aportar que sea novedoso, sin embargo, pese a los ríos de tinta ya vertidos sobre las páginas de esta novela, me quiero permitir ese lujo de transcribir una linesas que me llamaros la atención de manera especial y que, opino, ilustran de manera ejemplificante la singular personalidad de Reilly:

(pág. 199)

"-- Tenemos una queja contra usted de la inspección de Higiene, Reilly.

-- Oh, ¿sólo es eso?. Por la expresión de su cara, pensé que le había dado una especie de ataque epiléptico -dijo Ignatius al señor Clyde sin dejar de masticar panecillo y salchicha, mientras empujaba el carro hacia el interior del garaje-. Temo imaginar cuál podría ser la queja o cómo podría haberse originado.(...) No arrastro ninguna enfermedad social, no entiendo por tanto qué podría transimitirles y a sus salchichas que ellas no tuvieran ya. Fíjese qué uñas.

-- Basta ya de cháchara gordinflón (...)"


No consignaré los datos de contexto de esta cita  para que lo leáis quienes aún no lo habéis hecho sin estar condicionados por nada. Amor odio, comprensión-incomprensión, asco, ternura... son muchas los sentimientos que despierta o inspira un tipo que seguramente no quisieras tener como vecino,  pero que sin embargo destapa con su discurso moralizante muchas de las miserias que azuzan a nuestra sociedad actual.

Es muy democrático porque odia a todos los colectivos por igual y se tiene a él mismo como el rey absoluto, como el cerebro superior y privilegiado escojido entre todos los mortales para gobernar el mundo.

Como decía líneas arriba (que me disperso), la fotografía de Ignatius Reilly en la portada es más que ilustrativa de esta personalidad especial. Vemos a un tipo rellenito con una gorra de esas que tienen orejeras, con un abrigaco harapiento que sujeta en su mano izquierda un perrito caliente, al tiempo que blande una espada de juguete con su mano diestra.

De todos modos, y por si esto no fuera suficiente, el autor nos traza las líneas generales de personalidad del Reilly en las primeras líneas, con gran maestría de síntesis. Lo cual nos puede recordar a un Quijote, en este caso, con Mirna, su novia en la distancia; su madre, y toda la sociedad haciendo de Sanchos Panza=(la cruda realidad).

Sara, una ex compi de piso, me aconsejó la lectura de esta genial obra y en ese momento no le hice demasiado caso, creyendo que exageraba. Ahora entiendo su entusiasmo.

No sé si alguien había efectuado una reflexion quijotesca sobre la figura de Reilly pero, si no es así, yo lo hago porque es la impronta que deja su estela y que nos retrotrae a un caballero andante moderno, un tanto desubicado, que no encaja en la realidad, que no le gusta y por eso se la inventa y modifica a su antojo, imaginando complots por todas partes. Su Mirna de vez en cuando le pone los puntos sobre las íes y en su papel de Sancha moderna, atribuy la personalidad enfermiza de él,  a sus problemas con el sexo no resueltos, a sus estrechezes moralizantes.

Mientras,  Reilly se excusa de hacer cualquier actividad aduciendo que su válvula pilórica estallará si lo hace; es como si se lo pusiera fácil a todos los holgazanes de este mundo: "si jefe, yo haría todo esto que me ha encargado pero es que si lo realizo con demasiado apremio es altamente posible que mi válvula pilórica estalle sin remedio". Es la pera!

Pues eso, que este libro, junto con el de Salinger es altamente necesario para nuestro coco y nuestro desarrollo. Puede que suene a tópico recomendar ambos libros, pero no lo es en absoluto. Es más, nuestro médico de cabecera debería recetarnoslos, para diferentes etapas de nuestra vida. Igual que respiras, has de leer ambos obras, anímate anda!

Este libro hará que nos partarnos de risa sin importarnos si la gente nos mira con extrañeza; no reíremos mucho y para que no nos tomen por majaretas bastará con que les enseñemos la portada, y así les haremos cómplices de nuestra carcajad.

Por cierto, no sé en donde leí que iban a suprimir el diseño de las portadas de los libros con la llegada del netbook o libro electrónico; qué pena!. No se enterarán de lo que cada uno lee en el tren, será algo más privado y la vez, una lástima que nos priven del arte del diseño de portadas en la industria editorial.

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